Palabras de Roberto Scerpella en la Ceremonia de Asunción de Mando

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Estimados colegas,

he sido honrado de una manera muy especial al habérseme confiado la Presidencia de la Federación de Psicoanálisis de América Latina, Fepal. Porque de eso se trata, de un gesto de confianza y esto es posible porque tenemos varios amigos en común: un personaje inmortal del pensamiento universal, Sigmund Freud; una rica y vasta teoría que intenta dar cuenta de la construcción de la subjetividad humana; un difícil y complejo pero transformador oficio y una pujante institución, Fepal, que viene cuidando y promoviendo la ciencia del Psicoanálisis en nuestra región. Este gesto lo recibo en un momento que quiero caracterizar como una transición integrativa. No creo en los renacimientos; sólo se nace una vez. Con estas frases quiero resaltar nuestro agradecimiento hacia todos aquellos que han trabajado generosamente por dejarnos una institución viva y en la vida. Es un gesto de confianza el que he recibido, confianza sustentada en estas amistades comunes y en el serio encargo que he recibido de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis. Nosotros no seremos protagonistas sino catalizadores para que la creatividad y la productividad científica de cada institución y de cada uno de sus miembros sea promovida, difundida y contrastada.

Por otro lado, -y esto es algo que no sólo constituye una preocupación personal-, pienso que debemos seguir trabajando para romper el maravilloso aislamiento en el que hemos vivido y animarnos a contrastar lo que ofrecemos a nuestros congéneres con lo que otras disciplinas del saber ofrecen. El aislamiento sólo lleva a la languidez y a la extinción. El crecimiento de cualquier organismo sólo ocurre en y por la interacción con otros organismos y en eso nuestra especie es un ejemplo excepcional. Una dosis de autocrítica es siempre bienvenida, hemos cometido errores que debemos corregir. Mantenemos aún una herencia básicamente ideológica que nos encerró para proteger nuestra singularidad y que no tomó en cuenta que la verdad, en las ciencias, es siempre provisional. No se me ocurre que, si hoy día naciera un Jung, por mencionar sólo a uno, lo marginaríamos de nuestras instituciones. En eso nuestra época es más tolerante y menos fanatizada, aunque la intolerancia es siempre un fantasma que puede emerger de las cenizas. El árbol robusto que Sigmund Freud sembró ha dado y continúa dando frutos en cada una de sus frondosas ramas; el asunto es que esos frutos son de las más variadas formas, aromas y colores. Son todos frutos, pero distinguibles unos de otros y algunos nos gustaran más que otros. A mi entender, una de las razones de esta singularidad de nuestra disciplina es que el Psicoanálisis tiene, en su esencia, una dimensión autobiográfica, lo que complejiza la originalidad de nuestro siempre desafiante saber. Así como el frondoso árbol de los homínidos produjo al ser humano, así hay que dejar que la sabia evolución decante el porvenir.

Hacia el interior de nuestras instituciones debemos seguir trabajando para desarrollar un mayor sentido de pertenencia. Nuestro Superyó institucional es, en ocasiones, demasiado severo y para nada ha favorecido que muchos de nuestros miembros se integren a la vida institucional. Si en algo puedo contribuir a animar a que muchos colegas valiosos se animen a participar y a sentirse parte e incluidos en nuestro proyecto en interacción permanente con otras disciplinas, me daré por bien servido. No somos más que un árbol más en el infinito bosque de la creatividad, el pensamiento, la ilusión y el Eros de lo humano.

Probablemente, nuestro mayor desafío será el de hacer que nuestro próximo Congreso a realizarse en la ciudad de Lima en Setiembre de 2018 y que llevará por título De-Construcciones y Transformaciones, sea un encuentro estimulante y enriquecedor para todos nosotros. Para eso estamos trabajando desde ya, jugando con la posibilidad de que con esas dos ideas podamos poner sobre el tapete las singularidades del Psicoanálisis contemporáneo en lo que hace a la experiencia clínica, técnica y metapsicológica. En esta oportunidad, además de los eventos que usualmente tienen nuestros congresos, queremos organizar un Simposio de Mitos y, asimismo, poder darle al área de Niños y Adolescentes unos bordes y límites más definidos con la finalidad de promover una integración más sólida de los colegas que se dedican a esa especialidad que tanto ha aportado al Psicoanálisis.

No voy a cansarlos leyéndoles nuestra plataforma de trabajo, la misma que expuse ante la junta de presidentes y delegados de Fepal y que van a poder encontrar colgada en la página Web. Hemos venido trabajando en equipo hace ya varios meses y hemos puntualizado proyectos interesantes de cada una de las Directorías que van a requerir del apoyo de cada uno de ustedes y no sólo de las dirigencias. Creo que no me equivoqué al escoger a las personas que conforman esta Junta Directiva, porque es una mezcla de experiencia creatividad, compromiso y vitalidad impresionante. Estoy muy contento con cada uno de ellos.

De manera general quiero decir que nuestra idea es profundizar y estimular el intercambio científico. Para ello estamos promoviendo que a partir de nuestra gestión los intercambios interregionales no se limiten sólo al área de Niños y Adolescentes, sino que también ocurran, con el mismo formato, en el área de Adultos. En mi experiencia, estos encuentros constituyen una excelente oportunidad de integración de nuestras comunidades, así como de difusión de nuestra disciplina. Por otro lado, y con los mismos objetivos, estamos explorando seriamente la posibilidad de desarrollar encuentros inter federativos donde podamos dialogar con nuestros pares de otras latitudes en coordinación con los diferentes estamentos de IPA.

Por último, hay dos aspectos que van a orientar nuestra gestión y que quería compartirlos antes de terminar. Por un lado, queremos potenciar el alcance de nuestra institución promoviendo eventos, probablemente en algún país en el cual el Psicoanálisis este sembrando oportunidades, donde diferentes estamentos de nuestra institución trabajen coordinadamente y en simultáneo. Con este ejercicio queremos alentar el trabajo en equipo y evitar el malestar que se genera cuando funcionamos únicamente como compartimentos estancos y sin articulación alguna. Por otro lado, pensamos que va a ser útil que también articulemos nuestra institución con la Organización de Candidatos de América Latina (OCAL), para lo cual he propuesto que cada una de nuestras Directorías tenga a uno de sus miembros como enlace en cada uno de los eventos que realicemos en los próximos dos años. El contacto con la juventud es imprescindible como forma de conectarnos de manera significativa con aquella parte de nuestra población que debe ser convocada para que algún día continúen nuestra labor.

Les pido que nos deseen suerte, porque el azar es parte de la vida. Y, no me despido, porque esto recién comienza. Gracias.

 

Cartagena, 17 de septiembre de 2016